A veces, hay algunos clientes a los que sólo conozco el día exacto en que les tomaré fotografías, mientras todas nuestras conversaciones suceden en el espacio intangible de bits que nos inunda. Hace tiempo, resultaba imposible poder confiar en alguien a quién sólo leíamos, pero hoy en día, las relaciones virtuales están a la orden del día, y casi nos hemos vuelto expertos en realizar transacciones y demás en este mundo tan virtual.
Así conocí a Betty y Raúl. Primero nos escribimos mails, compartimos ideas y fotografías, y finalmente, nos presentamos en vivo el día de su sesión. Al iniciar las fotos Bety me dijo que para Raúl era muy difícil sonreír ante la cámara, él me comentó “Así es, no me gustan las fotos”. Y lo primero que pensé fue —- Si, me encantan los retos. Y así comenzamos la sesión.
Era imposible que Raúl no se riera jamás. Bety se veía hermosa y radiante con su pancita de 8 meses, y Raúl nisiquiera intentaba esconder la felicidad de estar esperando a su primer hijo. En realidad, no fue tanto un reto para mí, sino la oportunidad de congelar lo que muchas veces no nos decimos por pena en pixeles que sé les durarán por siempre.
El día de ayer, Bety ingresó al hospital para dar a luz a Raúl. Tal vez nisiquiera se den cuenta que mis favoritas de su sesión se están publicando as I type, pero sé que están felices de haber aprovechado una tarde, y de haberse reído sin planearlo frente a mí. :)





